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lunes, 24 de agosto de 2009

Paso 8: El alfiler en el mapa

El mapa de Estados Unidos es muy grande, lo mismo el de España, no tanto el de Panamá, pero definitivamente el de México sí. Por ello no puedes simplemente decirle a tus amigos y familiares que te vas a vivir a China, porque inmediatamente replicarán con otra pregunta: ¿Dónde en China?. Ustedes volverán por sus fueros especificando una ciudad: Beijing y ellos, no sin fruncir el ceño, irán tras el último dato que necesitan para su tranquilidad (relativa): ¿Dónde en Beijing, allí viven 15 millones de personas?
Pareciesen ser fáciles de contestar todas estas interrogantes, pero la verdad es que no lo son. Tengo una sola sugerencia para enfrentar este proceso de selección que además, completa el primer PAM de un emigrante en potencia: Trata de evitar la soledad y el aislamiento, sí puedes, vete cerca de un ser querido, ergo; un familiar, un buen amigo, alguien de tu familia extendida.
Alguien dijo alguna vez: Sólo está solo de soledad humana, aquel lugar por donde nunca ha pasado el hombre, pero como emigrante esta verdad puede ser también la diferencia entre el éxito o el fracaso de la aventura.
Hay otros elementos que hay que considerar, por ejemplo; si eres un cirujano plástico y deseas vivir en Estados Unidos, no vayas a intentar mudarte a Anchorage, Alaska; es obvio que debes mirar hacia una ciudad un poco más movida hacia el mundo del "fashion" como Miami por ejemplo.
Trata de ubicar un lugar que reúna algunas o todas estas características:
  • Que te brinde la posibilidad de generar ingresos de forma rápida y más que rápida, constante. No importa cuanto dinero, lo vital es que sea constante
  • Que sea un lugar con tradición migratoria
  • Que tenga un clima benevolente. Si eres latinoamericano y has vivido en el calor del Caribe, por ejemplo, no quieras echar raíces en Helsinski, porque en el verano la temperatura "sube" a los 12° C°
Uno pone los pies en suelo extraño y lo que más te afecta es la desorientación, esa desorientación abarca todos tus sentidos; no sólo no conoces lo que ves, a veces tampoco lo que oyes, sino que el olor, el sabor y lo que siente tu piel, tampoco están entre la información que tu cerebro ha almacenado a partir de la experiencia.
Por eso es mejor saber con cierto detalle a qué te enfrentarás en definitiva. Claro, te preguntarás: ¿Pero cómo puedo conocer el frío sin sentirlo?
Pues, la imaginación y el aprendizaje ajenos son dos buenas fuentes. Cuando pienses en frío, por ejemplo, créeme, lo que imagines como muy frío... ¡Es mucho peor!
Cada cabeza es un mundo y decidirá cuál es la jerarquía de estos factores en su decisión final, quizás seas una persona que le guste el frío o que posee recursos económicos suficientes, para vivir donde quiera, quizás tengas algún puesto de trabajo asegurado en un lugar como Helsinski.
Lo que sí no vas a poder nunca es sustituir una voz conocida o el calor de un hogar que recuerdas con cariño cuando llegas a vivir en un país extranjero, alguien que te diga sin vacilar ni un instante, que su experiencia es tuya y que la va a compartir contigo porque considera que te lo mereces y porque tal vez, tu llegada signifique también para esa persona, un alivio a la soledad propia.
Con todo eso en la cabeza, busca un mapa del mundo, toma un alfiler que tenga la cabeza de un color llamativo y clávalo sobre ese punto preciso en que pretendes rehacer, o hacer, tu vida.
Cuando esto suceda, el PAM, Plan Azaroso Migratorio, quedará dibujado y estarás listo para hacer pública tu decisión de marcharte.
Nota del autor: ¡Gracias Gordinflón!

jueves, 6 de agosto de 2009

Paso 5: Nuestro primer PAM

Es posible que no estemos muy seguros de haber escogido el destino adecuado, también es factible que no hayamos asumido en profundidad la decisión de emigrar y puede pasar que ni siquiera estemos seguros de querer hacerlo, más sin embargo, con lo recopilado hasta ahora, podemos esbozar nuestro primer PAM: Plan Azaroso Migratorio.
No crean que se trata de la Constitución Nacional, sin embargo tiene un profundo impacto en nuestra psique porque será la primera vez que nos sentaremos a pensar seriamente qué es lo que se necesita para emigrar.
Mi recomendación es que lleven una bitácora de esas sesiones, anoten lo que se les ocurra, lo que se diga, y lo que no también; de esa manera podrán ponerle orden a la gran cantidad de actividades que deben realizar antes de poder montarse en el avión, el barco, el bote, el carro o de atravesar el río a toda carrera.
Esas actividades tienen dos vertientes; algunas de ellas tienen que ver directamente con el viaje, las otras están relacionadas al estado en que vas a dejar tu vida en tu país de origen, para comenzar una nueva en el país de destino.
¡Esto no es cualquier cosa! ¡Los emigrantes mediocres como yo, podemos nunca llegar a entenderlo! ¡Es una vida nueva, con todo lo que implica, duplica, trae o extrae de nuestra mente y corazón!
Pero este punto lo trataremos con mayor detalle en futuros pasos de este manual. Concentrémonos en las actividades que corresponden al diseño de nuestro PAM.
Primero hay que saber qué hace falta (Si voy a emigrar de manera legal o semi legal, los ilegales tienen una literatura más extensa a la cual referirse) para cruzar la frontera salvadora, la línea imaginaria entre el antes y el ahora.
Carnet de identidad, dos fotos de frente, un examen de sangre, una carta jurada de la maestra de primer grado, una foto tamaño pasaporte de la última novia o novio; requisitos y más requisitos, más, hay que cumplirlos.
Los tickets o pasajes, el dinero para comprarlos, cuándo hay que hacer la operación, lo que lleva a otra gran decisión: definir el día de la partida.
Al desembarcar; ¿A dónde me dirijo, con quién hablo, qué le digo?
El PAM va a tener muchas caras durante el proceso; algunos días vamos a sentir que no nos vamos a ir nunca jamás, otros, vamos a sentir que el viaje es al día siguiente, lo que generará una inyección de adrenalina; lo cierto es que el PAM nos va a ayudar a esquematizar, es decir, hacer un dibujito claro y sencillo, inclusive infantil, del proceso de la emigración.
Tener un plan nos va a dar una sensación de seguridad que vamos a necesitar muchas veces en el camino hacia la emigración; sobre todo para dar el siguiente paso: el lanzamiento de la bomba, la develación del misterio, el acabose del secretismo, ¡Hacer pública nuestra decisión de marcharnos!
El PAM definirá la línea de tiempo que nos queda en el país de origen, evitará que olvidemos tomarnos las huellas dactilares de los dedos del pie derecho y será nuestro argumento para enfrentar el duro interrogatorio al que nos someterán nuestros seres queridos.
Esa es su función más importante, porque y quiero ser enfático en esto: ¡Esa es la parte más dura de emigrar!
¡La despedida!

jueves, 30 de julio de 2009

Paso 3: El Ejercicio de la Democracia Participativa

El emigrante se marcha solo o compañado, atolondradamente o con pausa, organizado o hecho un desastre; todo dependerá de las circunstancias en las cuales realice el viaje.
Lo que nunca puede dejar atrás es a sus compañeros de travesía; son su único punto de referencia en los embravecidos mares de la emigración. Esos compañeros son por lo general personas, pero también pueden ser objetos, sin embargo, hablaremos más adelante en este manual acerca de lo que se mete en la maleta y lo que no.
Las personas son otra cosa.
Se haya asumido o no, te guste o no te guste, si van a emigrar, pues, la decisión debe ser... ¡Unánime!
El otro día miraba, absolutamente maravillado, la actuación de Kate Winslet en Revolutionary Road (No sé cómo habrán traducido el título al español, creo que algo así como "En Búsqueda de un Sueño") y decidí incluir la trama de esa película como ejemplo de que lo quiero decir cuando afirmo que la decisión de emigrar debe ser unánime. Todos deben montarse en el burro y gritar a todo pulmón: ¡Arre burro!
Kate necesitaba emigrar, Leonardo no tanto.
No es que crea que nos vamos a volver locos y vamos a terminar en la tragedia griega que refleja la cinta de Sam Mendes, más, sí puedo afirmar que antes de dar los subsiguientes pasos, todo emigrante debe ejercer su derecho a la democracia participativa, es decir, todos los que se vayan a montar
en el burro, como dijimos antes, deben expresar sus ideas y deben además saber que lo que viene, no es fácil.
Aquí podríamos estar entrando ya en otros territorios, como las razones para irse, versus las razones para quedarse, que serán parte de otros escritos, creo que más adelante, sin embargo y sin ahondar mucho, cualquiera puede darse cuenta que emigrar no es una cosa sencilla, no es soplar y hacer botellas, tampoco es rápido, indoloro, insaboro ni incoloro.
Esto es lo que yo he llamado el primero de los "algoritmos del emigrante", me explico: Un algoritmo es básicamente una operación matemática que, dependiendo de una variable a la entrada, puede arrojar varios resultados distintos a la salida.
Pues, si hay alguien que no esté seguro, tarde o temprano el algoritmo del emigrante arrojará un resultado distinto al que éste espera y pueden pasar varias cosas: Sí no se han ido, pues, no todos se irán y si ya se fueron, alguien regresará, esta vez
solo.
Este manual va a ser muy difícil de compilar cuando queramos sintetizarlo en algún documento, pero al referirnos al paso que nos ocupa, siempre podremos anunciarle pomposamente al lector que: "Sí a usted le sucedió esto, pues, vaya a los pasos tales y cuales y vuelva a empezar".
Tal cual un algoritmo, distintas variables a la entrada, distintos resultados a la salida.
Para llegar al destino, hay que saber el origen.
En la mar de la emigración, si se nos apagan los pocos farolitos que nos iluminan un camino, bien vayamos en avión, tren, barco, vehiculo a motor, corriendo al amparo de la noche o... en burro, nos vamos a sentir perdidos, porque solos, ya estaremos.
¡Y todavía no le hemos dicho a nadie que nos vamos!

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