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domingo, 1 de noviembre de 2009

Paso 10: Irse tiene fecha en el calendario, quererese no

Llegó el momento más y menos esperado de todos. Cuando iniciamos todo este periplo "odisíaco" no sabíamos que tanto lo deseábamos, tampoco sabíamos qué tan pronto sería, y mucho menos entendíamos las implicaciones de que llegase este momento; pero está aquí y reclama su justa cuota de atención, concentración y eficacia: Hay que definir una fecha.
¡Ese día nos vamos y punto!
Piensen en las siguientes variables:
Los tickets de avión son más costosos mientras más cerca de fechas importantes estén; hay un millón de cosas que no saben que deben hacer antes de irse y las van a descubrir muy pronto, así que deben estar viviendo cada noche, una extraña sensación de que algo está suelto, dejado a la ligera, pero no, es prácticamente toda su vida la que no han comprendido aún que en, digamos, para ser conservadores, dos meses, van a tener que meter en una maleta (haciendo dramáticos cortes de tamaño en sus vivencias que más adelante trataremos).
No coloquen la fecha de su salida cerca de ninguna fecha importante para su familia; nada de irse el día antes del cumpleaños de mamá o papá.
Cuidado con escaparse unas horas horas antes dela comunión de alguien, la confirmación de uno o el matrimonio del otro.
Tengan paciencia. Escojan con temple y sobre todo, con las manos metidas en la cartera, un día en que fundamentalmente, puedan costear el precio de la operación de irse.
No se torturen buscando el mejor día, el menos triste, el menos gris, el menos brillante. Cuando se separen de su familia, de su tierra y de todo lo que creen les pertenece o sienten que pertenecen a; pues, el clima se hará irrelevante, los colores serán los mismos y el llamado a la aventura de emigrar será lo único que querrán escuchar, es mejor así.
Definir la fecha trae consigo además, decisiones financieras, económicas. Recargen sus baterías morales y físicas, porque luego de decidir la fecha, lo que viene es todo en bajada, sin frenos, ha llovido y la vía, con cada paso que damos, se hace más resbaladiza.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Paso 7: PIM Plan de inversión migratoria

Hay una realidad insoslayable e ineludible que debe ser considerada con mucho detenimiento por todos aquellos que quieran acometer la aventura migratoria; ¡Emigrar cuesta plata, dinero lana!
Esta es otra de las secciones del plan azaroso que estamos diseñando, por más que hayas elegido una pequeña isla en el Mar Muerto como tu destino migratorio, debes considerar guardar suficiente dinero para que hagas principalmente dos cosas: Primero, tienes que llegar a algún lugar, poner un techo sobre tu cabeza, resguardarte de la intemperie y, segundo; debes prepararte para pagar lo que haya que pagar para obtener los ansiados papeles legales.
¿Cuánto tienes que ahorrar? Pues la cantidad exacta dependerá de tu destino, obviamente, no te costará lo mismo vivir en Estocolmo que en Abbis Abbeba, eso tienes que averiguarlo como puedas; si elegiste ese destino y has seguido los pasos del manual, es porque tienes alguna manera de saber lo que te espera, tienes a alguien a quien preguntarle o ya estuviste allí antes.
¿Qué hago al tener ese dinero? Debes tratar de convertirlo a alguna moneda válida en el exterior, esto es particularmente importante para los ciudadanos de ciertos países, especialmente aquellos que tienen restricciones sobre las denominaciones extranjeras; entiéndase: Dólar o Euro.
¿Cómo lo conviertes a esa denominación? Pues... No sé. Si tienes amigos en el gobierno, úsalos; si no los tienes, busca a alguien que los tenga; cada lugar tienes "sus formas" de hacer las cosas, esto me recuerda una vieja frase militarista estadounidense: "¡Hay tres formas de hacer las cosas, la correcta, la equivocada y la del ejército!".
Toda esta perorata financiera la escribo porque tener una idea aproximada del costo de irse, puede significar la diferencia entre el éxito y el fracaso en la aventura. Quedarse sin dinero para sobrevivir o para sacarse papeles legales puede empujarte a una geografía muy complicada de problemas; de esa excursión puedes salir muy magullado. Créeme, historias para ejemplificar esto que digo han llenado incontables volúmenes desde que la humanidad camina erguida y quiso trasladarse de un lugar a otro.
Son rocas cortantes, barrancos y precipicios acechantes, los principales protagonistas del desolado paisaje que te espera si te equivocas; si haces lo correcto, los verás de lejos mientras paseas despreocupado a bordo de la galera del tiempo: ¡Como un Odiseo con GPS!
¿Cómo vas a obtener todo ese dinero que necesitas? Eso lo analizaremos más adelante, lo que es importante es que no pierdas tiempo en ponerte a trabajar y acumular cuanto puedas.
Si tomaste la decisión de marcharte, la hayas asumido o no, quieras hacer tu PAM o te disguste sólo pensar en ello, las circunstancias que te rodean y que te impelen a emigrar permanecerán allí y, a menos que una fuerza renovadora llegue como la temporada de huracanes, llevándose lo viejo y dejando un nuevo mapa detrás, las cosas van a tardar más en cambiar que lo que tardes tu en acostumbrarte a ellas. ¿Quieres?

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