Mostrando las entradas con la etiqueta recuerdos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta recuerdos. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de febrero de 2011

Paso 13: La víspera "Organizada"

Unos comentarios que recibí sobre el manual me trajeron de vuelta a él. Gracias Nena y El Lado B del Planeta.
Completados todos los requisitos y exigencias logísticas, legales y emocionales del PAM y del PIM (Plan Azaroso Migratorio y Plan de Inversión Migratorio respectivamente), ya estás prácticamente listo o lista para emigrar; un último obstáculo, sin embargo, se atravesará en tu camino y deberás superarlo haciendo uso de tus arrestos físicos y morales: La víspera del viaje.
Todos tus familiares, amigos, allegados, conocidos y asociados querrán darte lo que ellos denominarán como un "hasta luego", pero que a ti te sonarán a "eternos adiós"; más de la mitad de ellos se ofrecerán para llevarte (Esto dependerá de tus niveles de popularidad claro) al aeropuerto, puerto o parada de autobús desde donde comenzará tu jornada hacia una nueva vida y lo más importante, es en la víspera cuando todo este torrente de emociones se desparramará sobre ti.
¡Tienes que estar preparado!
Mi experiencia personal me enseñó que esa es la mejor estrategia.
Cuando ya has traspasado todas las líneas que necesitabas pasar, vas a recibir una descarga de dopaminas en tu organismo que te hará creer que, de ese momento en adelante, vas a ir sentado sobre una ola gigante originada por los hechos desencadenados por tus decisiones. Así lo creí yo.
Nunca pensé en la víspera.
Tan en así, que ni siquiera mi maleta estaba hecha cuando comenzarón a llegar los susodichos; en medio de imágenes absurdas que incluyeron la echura colectiva de mi maleta, muchos de mis más queridos amigos y amigas, además de mi familia, se despidieron de mi sin que yo tuviese la capacidad para estar "presente".
No tenía fuerzas.
Las había gastado todas haciendo los otros doce pasos que preceden a éste.
Créanme; es todo la intenso, que por un momento, van pensar que se están enlistando en la Legión Extranjera para irse a Afganistán mientras que todas aquellas personas se quedan en el paraiso y parecieran darle una última mirada a tus ojos ausentes.
Y es que la ida de uno, pasa un examen a las condiciones de vida de todos los demás. Algunos no tendrán más opción que aferrarse al terruño, otros no tendrán las posibilidades económicas, a otros les faltarán "bolas", lo cierto es que todo eso pasa en la víspera.
Esto es lo que creo deberías hacer para que no te marches sintiéndote culpable por haber sido más expresivo con tu círculo íntimo:
  • Prepara la velada. Estira un poco tu presupuesto y ten un número limitado de canapés y bebidas que brindar a los que lleguen; descarta la caña para ti, no importa que estés emigrando a un destino tan cercano que puedas ir andando, emigrar siempre es un viaje largo y demandante.
  • Has tus arreglos logísticos con antelación para que en el momento de los múltiples ofrecimientos puedas esgrimir la no necesidad de los mismos.
  • Comienza a despedirte cuando estés, al menos, seis pasos atrás en este manual.
  • ¡Has la maleta con tiempo! Sino, encontrarás las cosas más inutiles, viejas e inservibles en tu maleta cuando la abras en tu punto de destino.
  • Estrecha las manos que debas estrechar, besa las mejillas que desees besar, abraza a quien quieras abrazar, consciente de lo que sucede a tu alrededor para que puedas llevarte una serie de recuerdos agradables de todo aquello.
Yo extraño a toda esa gente que pasó "La Víspera" conmigo y hubiese querido "estar" allí para ellos; pero no pude.
Para ponerlo en términos beisbolísticos: El juego no termina hasta que termine.
Emigrar es un viaje que empieza y no sabes cuándo terminará.
Ojalá, colega emigrante, hasta este punto lo hagas mejor que yo y logres "llegar" algún día.

viernes, 23 de abril de 2010

Paso 11: Qué se va y qué se queda

Pido disculpas por el prolongado hiato en el que cayó el blog; la verdad, él mismo me alejó, me mandó a volar y llegué a no querer saber nada de "esa vaina", como una vez lo menté. Luego de reflexionar, sin madurar, he vuelto, no renovado, sino más resoluto. Ya veremos.
Retomemos pues...
Una de las características más resaltantes de nuestra especie (Digo, la especie humana), es su infinita capacidad para acumular todo tipo de objetos. Uno se fija en el resto de los participantes del ecosistema terrícola y ellos, pues, acumulan para sobrevivir en el invierno, en la sequía, durante los monzones, etc.
A los animales les va la vida en cuanto puedan acumular, a nosotros se nos va la vida acumulando, y solamente nos daremos cuenta de cuanto acumulamos cuando haya que hacer un inventario de nuestras posesiones.
50 libros, 100 discos compactos, 8 pantalones, 15 camisas, la foto con mis amigos, el jarrón que nos regaló fulano, el cuadro que nos dejó mengano. Cuando el inventario termina, por más modesto, humilde o pata en el suelo que sea el inventariante, el monto, espacio y costo del total, serán sorprendentes; entonces vendrá la frase consabida: ¿Y de dónde salió tanto perol?
Pues de nuestras vivencias. De cada calle que cruzamos en la vida, de cada tropiezo y de cada victoria hay un detalle, un recuerdo, un objeto que nos indica la experiencia vivida.
La desición de emigrar nos va a poner ahora en el predicamento de decidir qué es lo que nos vamos a llevar con nosotros y qué es lo que va a quedarse atrás. Ese atrás es particularmente interesante de analizar.
No es que lo que se queda atrás lo hace en el estricto sentido geográfico, no, se queda atrás en el aspecto histórico también, se margina de nuestra memoria de corto plazo y deja de ser una constante en nuestra existencia. Yo soy fanático de Boca Juniors, el famoso equipo de fútbol de la Argentina, recuerdo haber recolectado, entre regalos, herencias y otros, todas las camiseta oficiales desde finales de los años ochentas hasta el presente y de otras épocas también, incluyendo una réplica de la primera camiseta jamás usada por los jugadores del club en 1905.
Cuando me fui, solamente la camiseta de 1905, que no tiene los colores de Boca, ni luce como una camiseta de jugar al fútbol, hizo el viaje conmigo. Mi afición por Boca entró en un congelador del cual no ha salido, o no la he sacado, y la camiseta histórica, permanece colgada sin que haya calor humano que le de significado: ¿El por qué?
Porque cuando la metí en mi maleta, en mi contexto, esa era una camiseta especial entre las cientas de camisetas de Boca, pero ahora, en la nueva realidad, con nada que la contextualice, está perdida.
Toda esta reflexión la hago para poder sugerirles el paso 11 del manual; inventaríen concienzudamente sus pertenencias, porque no todo cabrá en la maleta, en la caja, en el barril que habrán de llevarse, momentáneamente o para siempre cuando emigren; escojan con mente fría aquellos objetos que verdaderamente contribuyan con la construcción de su nueva realidad, no aquellos que los aten a la anterior, sino, nunca serán libres.
Usen una metodología sencilla, para enumerar los objetos: Tomen papel y lápiz, hagan un cuadro, divídanlo en cuatro columnas y luego escriban en el encabezado de cada columna y en este mismo orden, las siguientes palabras: Objeto, Origen, Responsable, Recuerdos.
El origen será, el lugar donde obtuvieron el objeto y el responsable, la persona que se los regaló, entregó, facilitó, etc. Lo demás en muy obvio.
Esto funciona hasta que los recuerdos, desatados como un panal de abejas africanizadas se vengan encima y se mezclen desaforadamente sin que podamos contenerlos.
Les aseguro que su lista será muy corta igual que la mía, y no porque no posean nada, sino porque al contrario, poseen mucho.
Al final, y lo veremos en el paso 12; las 27 libras de peso permitidas por maleta y el exhorbitante costo del equipaje extra, terminarán por definir, no lo que se va o lo que se queda, sino, de lo que te acuerdas y de lo que te olvidas.

Buscar este blog